El Reglamento (UE) 2025/40 sobre los envases y residuos de envases (PPWR) introduce nuevos requisitos destinados a reducir la cantidad de envases y residuos de envases generados en la Unión Europea.
En un artículo anterior analizamos las principales obligaciones que deberán asumir las empresas, entre ellas la evaluación de conformidad, la elaboración de la documentación técnica y la Declaración UE de Conformidad.
Pero cumplir con el PPWR no significará únicamente disponer de la documentación adecuada. Uno de los grandes retos para los próximos años será poder demostrar técnicamente que cada envase está optimizado y que no utiliza más material del necesario para cumplir correctamente su función.
El artículo 10 del PPWR establece que, a más tardar el 1 de enero de 2030, el fabricante o importador deberá garantizar que los envases introducidos en el mercado estén diseñados de forma que su volumen y su peso se reduzcan al mínimo necesario para garantizar su funcionalidad, teniendo en cuenta tanto la forma como el material del que está fabricado el envase.
Además, el cumplimiento de este requisito deberá quedar demostrado dentro de la documentación técnica del envase.
El Anexo IV del PPWR establece los criterios que deberán tenerse en cuenta para determinar el peso y volumen mínimos necesarios. La evaluación deberá considerar los siguientes aspectos:
Esto último es especialmente relevante: el envase más ligero no siempre será necesariamente el mejor diseño. El propio Reglamento reconoce que, en determinados casos, mejorar la reciclabilidad, incorporar material reciclado o posibilitar la reutilización puede justificar un cierto incremento de peso o volumen.
La evaluación del peso y volumen mínimos deberá estar explicada en la documentación técnica.
Entre otros aspectos, deberá incluir:
Por tanto, no se tratará únicamente de reducir peso o volumen, sino de poder justificar técnicamente hasta dónde puede optimizarse cada envase sin comprometer su funcionalidad.
La fecha puede parecer todavía lejana, pero evaluar el peso y volumen mínimos de un portfolio completo de envases requiere recopilar información de múltiples proveedores, analizar diferentes categorías de packaging, identificar datos pendientes y, cuando se detecten oportunidades, desarrollar y validar nuevos formatos.
Además, algunos proyectos de reducción pueden requerir ensayos industriales, estudios de transporte, pruebas de estabilidad o procesos de homologación que no pueden realizarse de forma inmediata.
Por este motivo, empezar a evaluar ahora el parque de envases permitirá disponer del tiempo necesario para identificar, priorizar y validar las mejoras antes de 2030.
Desde REPAQ podemos ayudarte a realizar la evaluación de tus diferentes categorías de envase, analizar su grado de optimización frente a los requisitos del PPWR y establecer un plan de acción adaptado a las características de tu portfolio.
