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En los últimos años ha habido numerosos escándalos alimentarios que han provocado una disminución en la confianza de los clientes frente a la industria alimentaria. Eso ha provocado que haya una mayor relevancia en respecto a la implantación en nuestras empresas de un plan de Food Fraud (Fraude Alimentario).

Food Fraud se define cómo el término que abarca la sustitución, adición, manipulación o falsificación intencionada de alimentos, ingredientes alimentarios, packaging alimentario, etiquetado, información de producto y/o elaboración de declaraciones falsas o erróneas por una ganancia económica que puede provocar un impacto a la salud del consumidor.

El objetivo de muchos de los casos de fraude alimentario es la obtención de una ganancia económica, provocando así un riesgo elevado en la seguridad alimentaria. Las pérdidas pueden llegar a ser numerosas a los mismos fabricantes, debido al impacto económico que les puede provocar una recuperación de producto del mercado, una pérdida de ventas, el coste de recuperar su reputación, etc., pero el consumidor también es importante. Los riesgos cara el consumidor pueden ser de tres tipos:

  • Riesgo en la Seguridad Alimentaria Directo: provoca un riesgo de salud inmediato al consumidor (ej. Adición de melamina en leche en polvo que provocó una intoxicación alimentaria).
  • Riesgo en la Seguridad Alimentaria Indirecto: provoca un riesgo de salud al consumidor en una exposición a largo tiempo (ej. Utilización de papel reciclado para entrar en contacto alimentario).
  • Riesgo de Fraude Alimentario Técnico: no implica un riesgo directo o indirecto a la seguridad alimentaria, pero indica que no se puede garantizar la trazabilidad de dicho producto (ej. la falsificación de la información del origen del material de envase).

Food Fraud se diferencia de Food Defense en que la motivación de este no es por motivo económico, sino debido a una motivación ideológica para causar daño al consumidor.

¿En qué consiste un Plan de Prevención de Food Fraud?

Para implementar un plan de prevención de Food Fraud se deben seguir unas etapas:

  1. Establecer un equipo multidisciplinar de mitigación.
  2. Realizar una evaluación de la vulnerabilidad de fraude del producto
    • Identificación de potenciales de adulteración.
    • Análisis de vulnerabilidad.
    • Aplicación de medidas de control frente a fraude de producto.
  3. Verificación de efectividad medidas de control frente a fraude producto.

Con la implantación de un plan de prevención de Food Fraud la empresa puede obtener beneficios económicos, mejorar la competitividad y garantizar que los productos que se ponen en el mercado son seguros para el consumidor.

¿Cómo aplico y gestiono este plan a mi empresa?

RepaQ dispone de una elevada experiencia en el sector del packaging y alimentación, y puede ofrecerte el soporte necesario para implantar el Food Fraud en tu empresa.